Sameena Ali

Sobre el estudio

Un ambiente se siente habitado cuando alguien pensó en cómo se vive, no en cómo se ve en una foto

Sameena Ali empezó este estudio después de años trabajando en reformas donde el plano y la realidad rara vez coincidían. La idea fue simple: medir antes de proponer, escuchar antes de comprar. La mayoría de los proyectos que llegan son departamentos chicos en Buenos Aires, oficinas de dos o tres ambientes y locales a la calle donde cada centímetro cuenta. No hay una fórmula que sirva para todos, y por eso el trabajo arranca siempre con una visita y una conversación sobre cómo se usa el espacio en un día normal.

Lo que buscamos dejar en cada cliente no es una casa de revista. Es un lugar donde la luz de la tarde no pelee con los muebles, donde el color de la pared siga viéndose bien después de dos años de uso, y donde cada objeto tenga un motivo para estar ahí. Trabajamos con telas, maderas y pinturas que se consiguen en el país, con proveedores locales que conocemos y con presupuestos que se ajustan por etapas para no frenar la obra a mitad de camino.

De un moodboard en un living vacío a un estudio con método

El estudio empezó resolviendo un solo ambiente: un dos ambientes en Almagro que llevaba años con la misma distribución incómoda. Ahí se definió la manera de trabajar que seguimos usando hoy: visita al espacio, medidas reales, un moodboard honesto y una propuesta de distribución antes de comprar cualquier cosa.

Con los años el encargo se corrió hacia oficinas chicas y locales a la calle. Lo que no cambió es el criterio: luz natural primero, materiales que aguanten el uso diario y un presupuesto ordenado por etapas para no frenar la obra a mitad de camino.

Primeros encargos en viviendas

Los primeros trabajos fueron reformas puntuales: reacomodar un living, sumar un bajo mesada, cambiar la iluminación de un pasillo. Aprendimos a leer planos viejos de departamentos porteños y a convivir con cañerías y tabiques que no siempre se pueden tocar.

El salto a oficinas y locales

Un estudio jurídico de 60 m² en Villa Crespo y una tienda de cerámicas en San Telmo marcaron el cambio. Aparecieron exigencias nuevas: circulación de clientes, depósitos, vitrinas, control del sol de la tarde. Fue donde el mobiliario a medida dejó de ser un gusto y pasó a ser una necesidad.

Materiales locales y proveedores de confianza

Armamos una red de carpinteros, tapiceros y herreros que responden a tiempos reales de obra. Trabajamos con telas de lino crudo, maderas de quebracho y pino, pinturas lavables y herrajes de latón. Elegir bien el material evita rehacer trabajos a los dos años.

Un método que ordena la obra

Hoy cada proyecto sigue el mismo recorrido: visita, moodboard, propuesta de distribución, ajustes con el cliente y recién después la compra e instalación. El presupuesto se divide por etapas para que se pueda avanzar sin frenar todo por un solo gasto grande.

Preguntas que nos llegan seguido

Si tu duda no está acá, escribinos con fotos y medidas del espacio. Es la forma más rápida de darte una respuesta concreta y no genérica.